Crónicas Pajareras

La regla de oro: diseñadores gráficos edition

En el mundo profesional las cosas no siempre salen como queremos. Al trabajar codo a codo con personas cuyas especializaciones son distintas de las nuestras, es normal que se den situaciones desfavorables para cualquiera de las partes. Como, por ejemplo, un diseñador gráfico tratando de entenderse con un community manager, o un community manager tratando de entenderse con Google.

Déjenme explicarme mejor… ¡LOS DISEÑADORES ODIAN QUE LES PASEN LOS LOGOS EN WORD!

Y es irónico, pues, por más que se lo escriban en la frente, nadie parece entenderlo. Esta sección de Crónicas Pajareras se llama La regla de oro, y fue creada con un propósito, y un sólo propósito: velar por la paciencia de los trabajadores que hacen vida en el oscuro mundo del marketing digital.

Como lo habrán notado, esta edición va dedicada a los diseñadores gráficos y a su interminable lucha con los mortales.

 

¿Qué saca de quicio a un diseñador gráfico, y por qué?

 

Lo primero, y una de las cosas principales: recibir logotipos por Facebook, Whatsapp o por cualquier programa o plataforma distinta del correo electrónico. No se preocupen, no todo el mundo habla el mismo idioma que los diseñadores gráficos, y tal vez por eso ustedes hayan cometido este “delito” alguna vez, inocentemente y sin darse cuenta. Lo importante es tener presente que, para trabajar bien, un diseñador gráfico necesita recibir sus logos por correo, y en formato JPG, PNG, PSD, o AI.

Por otro lado, seguramente han escuchado a un amigo diseñador quejarse de las “pequeñas modificaciones” que hacen sus clientes. Y es que entenderse con otra persona de por sí puede ser complicado, no todos tenemos la misma percepción de las cosas, y es común confundirse al dar instrucciones.

Por eso es importante que, a la hora de dar indicaciones a un diseñador, dichas indicaciones sean netamente gráficas, y no emocionales. Esperar algo “lindo” o “inspirador” puede ser peligroso; no todos tenemos el mismo concepto de esas dos palabras, y lo que para uno puede ser hermoso, para otro puede ser simple, aburrido u horrible.

Para estos efectos, decir los colores y formas específicas es bastante útil. Hablar desde lo que gráficamente se quiere, en lugar de hablar del sentimiento que se espera generar, es una manera muy efectiva de obtener los resultados tan anhelados.

Otra cosa que entorpece el trabajo de los diseñadores —y de cualquiera que trabaje con marketing—, es no recibir el briefing lleno.

¿Briefing?, ¿qué es briefing?

Seguramente alguna vez les ha tocado llenar una planilla con información sobre su marca, eso sirve de pautas y parámetros a la hora de generar el diseño.

Puede darse el caso en el que algún cliente no llene el briefing, y eso puede acarrear problemas. Por no tener la información de la marca completa, el diseñador trabaja a su criterio y según su conocimiento y experiencia; entonces tal vez suceda que el cliente no reciba los resultados esperados, y pida cambios y modificaciones. La mayoría de las veces, este proceso es innecesario. Al llenar el briefing específicamente, el diseñador tendrá un conocimiento amplio y sensato sobre la marca, y no deberá trabajar el doble.

Siguiendo con la lista, tenemos la cuestión con las remuneraciones. Por simple falta de información, es común ofrecerle al diseñador gráfico una remuneración no justa por su trabajo. Hay que tener en cuenta que, tras un diseño, hay conocimiento, experiencia, aprendizaje, errores, correcciones, mejoras, trabajo arduo, dedicación, sentido estético, percepción… y demás. Es por esto realmente que se remunera un trabajo, más que por su tiempo de realización.

 

Creo que sólo hay que ponerse de acuerdo entre diseñador y cliente. Lo mejor es establecer fechas y formas de pago que resulten convenientes a ambos, y establecer una remuneración justa por el trabajo realizado, antes de comenzar la relación laboral. Así se evitarán muchas incomodidades para cualquiera de las partes.

En fin.

Tras una larga encuestra y un arduo trabajo de investigación, he llegado a la conclusión de que lo que más le incomoda a un diseñador gráfico es trabajar gratis para amigos y familiares.

Dudo que sea muy necesario explicar el porqué, pero prefiero no pecar por omisión.

Sea cual sea el trabajo, el gremio, el rubro, el tamaño del favor, o la relación que se tiene con otra persona, pretender que hagan su trabajo gratis, no está bien. Cuando alguien ha dedicado tiempo de su vida para desempeñarse en un área, es normal que quiera desarrollarla a nivel profesional para generar sus propios ingresos; entonces, digan ustedes, ¿les parece justo quitarle parte de su tiempo a esa persona? Tengan en cuenta que se trata de tiempo en el que esa persona podría estar cobrando por sus servicios, o adquiriendo más preparación para ser cada día mejor. Ya no suena tan genial, ¿no?

Esto último lo dejo para su reflexión. Es muy importante reconocer y valorar el trabajo de nuestros seres queridos, deberíamos ser nosotros ser su soporte principal.

Gracias por sintonizar una vez más, nos vemos en una próxima edición de La regla de oro.

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